Mato y Rey Varela, los candidatos de Feijoo

Podrá albergar dudas en otros casos, pero si algo tiene claro Feijoo de cara a las elecciones municipales de 2019 es quiénes serán “sus” candidatos en A Coruña y Ferrol. La decisión está tomada desde hace tiempo. Beatriz Mato intentará recuperar para el PP el bastón de mando que Carlos Negreira tuvo que entregar a Xulio Ferreiro hace tres años. Por su parte, José Manuel Rey Varela aspira a sentarse de nuevo en el sillón de la alcaldía ferrolana, que hoy ocupa, muy en precario, el “mareante” Jorge Suárez. Don Alberto ve posibilidades de colocar a dos personas de su máxima confianza al frente de dos ayuntamientos en los que últimamente se ha instalado la alternancia entre derecha e izquierda, lo que impide que los alcaldes, con más o menos carisma, lleguen a consolidarse como figuras políticas de referencia.

Sólo hay que ver las agendas de Mato y Rey Varela para que no haya duda de que están en campaña. Últimamente la conselleira de Medio Ambiente no sale de A Coruña. Allí desarrolla casi a diario varias actividades institucionales, que se complementan con actos de partido o simples paseos por la ciudad. Mato se deja ver mucho en público. Y hace bien, porque hasta sus más estrechos colaboradores admiten que a estas alturas, a un año de la cita con las urnas, sigue siendo una gran desconocida para muchos coruñeses y para más INRI quienes la conocen todavía no la vinculan con la vida política local.

El conselleiro de Asuntos Sociais lleva mucho más tiempo trabajándose Ferrol, la ciudad en la que vive y en la que procura dormir todas las noches. La suya ha sido una precampaña de tres años y pico. Desde que Feijoo le incorporó a su equipo raro fue el día en que no acudió a algún evento, incluso ajeno por completo a su ámbito competencial, además de entrevistarse con representantes de colectivos de todo tipo de la comarca de Ferrolterra. Rey Varela ha procurado ampliar su radio de acción más allá de la ciudad departamental en apoyo de los responsables locales del PP, en colaboración directa con el presidente provincial, Diego Calvo, que también tiene sus raíces en esa zona.

Las encuestas y estudios demoscópicos que manejan los populares, en línea con los que se publican en la prensa, coinciden en que, de las siete grandes ciudades de Galicia, donde el partido de Feijoo tiene más posibilidades de alcanzar la alcaldía es en Ferrol. Probablemente ni siquiera rocen la mayoría absoluta, pero serán, una vez más y con diferencia, los más votados. Si la marca Ciudadanos logra representación (una o dos concejalías), la izquierda no sumará la mayoría absoluta que permitiría a Jorge Suárez seguir siendo alcalde. A los rupturistas les consta que la imagen de gallinero alborotado que trasmitieron el gobierno local y los grupos que lo sustentaban les va a pasar una elevada factura, por más que ahora el temporal parezca amainar.

Lo de Santiago está muy negro. No es ya que Martiño Noriega (el delfín de Beiras) tenga al alcance de la mano -que la tiene- una nueva victoria como lista más votada, y con ello la alcaldía, sino que el exalcalde Agustín Hernández corre el riesgo de cosechar el peor resultado de la historia del PP en la capital de Galicia. Entre otras razones, por la irrupción de Ciudadanos en Raxoi. Puede que Hernández, uno de los más fieles escuderos de Don Alberto, aceptase, incluso de buen grado, dejar paso a otro candidato, si lo hubiera. Ni siquiera sería un problema que el exconselleiro no tenga un colchón como el que sí tienen Mato y Rey Varela, que cobrarían su sueldo de diputados si no llegan a ser alcaldes. Ahora bien, si el patrón le pide que se coma el marrón de una derrota estrepitosa para no quemar inútilmente a un posible recambio de futuro, lo hará. El, leal entre los leales, siempre estará a lo que diga Feijoo. Ya lo demostró cuando renunció a la Consellería para salvar los muebles de su partido en el último tramo de la aciaga legislatura de los tres alcaldes. Eso sí que puede un sacrificio…

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