Una gran mujer de las Letras Galegas

En cincuenta y cinco años que tiene de historia el Día das Letras Galegas sólo en cuatro ocasiones ha rendido homenaje a mujeres, a esas mujeres que siguen en franca minoría en el seno de la Real Academia Galega, que es la impulsora del “Dezasete de Maio”. En esta ocasión, cuando los vientos del feminismo soplan con fuerza, la homenajeada es María Victoria Moreno, nacida en Extremadura y afincada en Pontevedra, profesora, escritora, editora y activista cultural que al poco de llegar a Galicia se comprometió firmemente con la lengua de Rosalía. Para ello fue decisiva la influencia de Xesús Alonso Montero, con quien coincidió en los años sesenta dando clases en el instituto masculino de Lugo y que es el autor de una apasionada biografía que estos días ve la luz.

María Victoria Moreno se enamoró del gallego súbitamente y sin reservas hasta convertirse al poco tiempo en ferviente militante de la causa del idioma, al que consagraría toda su vida. Según Alonso Montero, su compromiso le llevó incluso a un “auténtico apostolado lingüístico”, impartiendo cursos gratuitamente por toda la geografía gallega en los últimos años del franquismo, lo que le ocasionó sanciones, como la retirada del pasaporte. Entre los alumnos de esos cursillos intensivos, muchos colegas suyos, maestros y profesores que amaban el gallego, que lo hablaban en su entorno, pero que no sentía capaces de usarlo en las aulas y mucho menos enseñarlo a sus alumnos.

Dio clases a adolescentes y escribió para adolescentes. La apuesta por la literatura juvenil no le resta ni un ápice de brillantez a su obra literaria, a decir de los críticos, para quienes María Victoria Moreno podría haber alcanzado una mayor relevancia no renunciando a escribir para adultos y haciéndolo en castellano, que a fin de cuentas era su lengua materna y la materia que impartía como profesora de enseñanza media. Sin embargo, ella siempre tuvo claro que los años previos a la juventud son el momento en que se adquieren los principales criterios y valores que van a regir nuestra vida como adultos. Es en esa etapa cuando hay que sembrar el amor a una lengua o a una cultura para recoger los frutos en la madurez.

En colegios e institutos de toda Galicia se llevan a cabo estos días actividades académicas centradas en la vida y obra de María Victoria Moreno y que, según parecen, concitan mayor interés que las programadas con otros protagonistas del Día das Letras precisamente porque los libros de la homenajeada este año están destinado al público juvenil. Fuera de los recintos escolares este “Dezasete de Maio”, como muchos de los anteriores, pasará casi desapercibido, más allá de la gran manifestación anual que convoca en Compostela la Plataforma Queremos Galego, del acto institucional de la Real Academia o de las portadas en gallego de los periódicos de papel.

Hace tiempo que esta conmemoración, con más de medio siglo de trayectoria, ha ido perdiendo el sentido lúdico-festivo y la vez reivindicativo con el que nació para convertirse en una mera jornada no laborable ni lectiva, con la que hacer un “puente” vacacional si es posible. A no tardar el veterano Día das Letras será alcanzado en grado de relevancia pública por los días de las Ciencias y de las Artes de Galicia, que casi acaban de nacer y que además juegan con la “desventaja” de no estar señalados en rojo en los calendarios. Claro que eso puede no tener nada de malo. Tal vez sea una señal de normalización de un país que avanza hacia la auténtica modernidad, que entiende la Cultura en su sentido más amplio.

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