Todos contra Villares y Villares contra todos

Xoán Hermida, el “diputado ausente” de En Marea, renuncia definitivamente a un escaño que nunca quiso ni llegó a ocupar. Considera que ha conseguido lo que pretendía: la convocatoria de una consulta a las bases sobre si Paula Quinteiro debe o no dimitir por el incidente nocturno con la Policía Local de Santiago. Con eso se conforma. Está convencido de que, si se lo pide la militancia, a la diputada anticapitalista no le quedará otra que irse a su casa y de ese modo quedará cerrada una crisis que sacude desde hace semanas las entrañas del frente rupturista.

Como no tiene un pelo de ingenuo, Hermida sabe que la salida de escena de Quinteiro, si llega a producirse, no devolverá la paz a una plataforma política que tiene en las convulsiones internas permanentes una de sus principales señas de identidad. Por el contrario, la dimisión involuntaria, el cese forzoso de la interfecta echaría aún más leña al fuego de las discordias que no cesan, de las que todos tienen algo de culpa y en las que, sin embargo, unos se sienten más cómodos que otros.

No quiso renunciar Hermida a sus cinco minutos de gloria y concedió a la Televisión de Galicia una entrevista en la que, además de explicar por qué hizo lo que hizo, abordó sin pudor algunas interioridades de En Marea. Subrayó algo que ya se intuía: dentro y fuera del partido instrumental hay desatada una auténtica caza del líder y portavoz parlamentario, Luis Villares.

Por las redes sociales circularon y circulan “memes” y hasta vídeos en los que significados dirigentes y militantes de Podemos y Anova ridiculizan a Villares, le menosprecian, se mofan de él o directamente le insultan. En conversaciones “off the record” cargos públicos de En Marea reconocen que el magistrado lugués no tiene apenas apoyos ni orgánicos, ni parlamentarios, que solamente le respetan o le amparan sectores ajenos a la lucha partidista, sin militancia, o representantes de organizaciones muy minoritarias, como el propio Hermida, fundador del residual Espazo Ecosocialista.

En el PP, tirando de ironía, creen que son ellos y Feijoo quienes en realidad sostienen a Luis Villares como líder de la oposición parlamentaria, concediéndole estatus de tal y protagonismo en las sesiones de control al gobierno, mientras que en sus propias filas ningunear al magistrado en excedencia es un casi deporte. El presidente de la Xunta es de los que siguen sin entender qué hace un chico como Villares en un sitio como En Marea, cómo es que no se da por vencido en un entorno tan hostil, donde el fuego amigo no parece cesar. Lo que Feijoo ignora, al igual que los enemigos más íntimos del líder de los “mareantes”, es que alguien capaz de aprobar las duras oposiciones a juez no tira fácilmente la toalla. El buen opositor está vacunado contra el desánimo. Lo suyo es llegar hasta el final y ganar.

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