Ciudadanos avanza en Galicia, sí pero no tanto

Aunque ninguno de los sondeos electorales publicados en las últimas semanas ofrece datos territorializados, los más avezados analistas estiman que, si se celebraran ahora elecciones generales, Ciudadanos obtendría un mínimo de dos diputados por Galicia, un por A Coruña –el que tiene más amarrado- y otro por Pontevedra. Eso es lo que tienen garantizado, si bien alguna de las prospectivas más optimistas, aquellas que le dan victoria en el conjunto de España sobre el PP, apuntan a que la representación gallega del partido naranja en el Congreso podría ser aún mayor.

Bien mirado, y siempre sobre el papel, no es un pronóstico demasiado optimista, que digamos. Hay que tener en cuenta que los de Albert Rivera, con una intención de voto varios puntos por debajo de la que ahora le otorgan en el ámbito estatal, consiguieron en 2015 un escaño por la provincia coruñesa –que después perdieron en las urnas “repetidas” de 2016- y se quedaron por muy poco sin representante en la circunscripción pontevedresa. Con el viento tan de cola, quedarse en uno o dos diputados en Galicia hasta podría considerarse un cierto fracaso, visto desde Madrid y no digamos desde Barcelona.

Hacer pronósticos sobre resultados electorales cuando no hay urnas a la vista es un ejercicio especulativo extremadamente arriesgado, por serios y fiables que sean los sondeos que manejemos. Y no digamos aventurar repartos de escaños por provincias a partir de datos de encuestas que sólo pretenden indicar tendencias sobre hacia dónde evolucionan las preferencias políticas del conjunto de los españoles. Ya se sabe que tenemos un sistema electoral que no refleja muy fidedignamente esas preferencias, por aquello de la proporcionalidad corregida y la dichosa regla D´Hont y del mínimo de diputados por provincia, que sobrerrepresenta a la “España vacía”, que es donde los partidos tradicionales tienen su mayor fortaleza, frente a los emergentes.

En Ciudadanos, como en otros partidos de la oposición, no descartan que Rajoy disuelva las Cortes antes de las municipales de mayo de 2019, tal y como está el patio. Sin embargo, Rivera y los suyos trabajan con la hipótesis de que la próxima cita con las urnas será para elegir alcaldes y concejales (y renovar los parlamentos autonómicos en las comunidades del régimen general). Por eso, también en Galicia, su trabajo está centrado en presentar candidaturas en el mayor número de municipios posible, desde el convencimiento de que en muchos de ellos, aunque sus candidatos sean inéditos o desconocidos, por el efecto arrastre de sus líderes nacionales, obtendrán representación y sus ediles pueden incluso ser bisagra (o llave, según se mire) para algunas alcaldías, sin descartar que le pueda caer más de una de rebote.

Con todo, dicen que a Feijoo no le inquieta demasiado que Ciudadanos le arrebate al Pepedegá algún escaño. Con los doce de veintitrés que obtuvo en 2016, hay margen para ceder más de uno sin que se note demasiado, y sin que constituya ningún descalabro. Y es que el equipo de asesores de Don Alberto estima que Rivera también puede birlar por la mínima un asiento en la Carrera de San Jerónimo al Pesedega-PSOE o incluso a la Marea, si todavía existe para entonces. Está por ver si el partido naranja rascaría bola en Galicia con Don Alberto de candidato a La Moncloa…

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