Más Marea y más Ferreiro

A poco más de un año de las próximas elecciones municipales, la Marea Atlántica está decidida a replicar, en lo esencial, la estrategia política que le llevó a conquistar en mayo de 2015 el gobierno local de A Coruña. Xulio Ferreiro ha hecho saber que optará a la reelección como alcalde, si así lo refrendan las bases, encabezando una lista muy similar a la que, inesperadamente, para sorpresa de sus propios promotores, inundó el Pazo de María Pita desalojando al bipartidismo encarnado por el longevo Paco Vázquez y el breve Carlos Negreira.

Ferreiro y sus compañeros de aventura no están por la labor de cambiar el nombre de su candidatura para unificarla con la que propongan para el conjunto de Galicia las llamadas “fuerzas del cambio”, si es que al final se ponen de acuerdo en eso. Es comprensible. Marea Atlántica es una marca política consolidada entre los coruñeses y perfectamente reconocible en el resto de Galicia. Nacida de una sugerencia involuntaria de uno de los primeros padres de la idea, el escritor Manuel Rivas, que sigue respaldando el movimiento rupturista, su exitoso impacto está en el origen del partido “En Marea”, la segunda fuerza más votada por los gallegos en las autonómicas de 2016.

En eso, A Coruña también es sitio distinto. Las “mareas de Podemos”, como machaconamente las denominan los dirigentes del Pepedega, son una cosa y la Marea Atlántica es otra. Tiene identidad propia. En la marea coruñesa las siglas partidistas se han desvanecido casi por completo. Ferreiro es Ferreiro, no es afiliado- ni mucho menos dirigente- de ninguno de los partidos que apoyan la candidatura de unidad popular y que la sienten como propia. En eso, el regidor herculino se parece a Ada Colau. En cierto modo, la Marea coruñesa imita al modelo de “Barcelona en Comú”, pero sin intenciones expansionistas.

Siempre se mostró Ferreiro muy celoso de la autonomía política de “su” Marea y de los miembros de su equipo municipal. No es un secreto que en determinados momentos ha tenido que marcar distancias con algunas de las organizaciones políticas que le dan soporte y sobre todo con “En Marea”, el partido instrumental liderado por su colega (también juez en excedencia) Luis Villares. A falta de un perfil carismático, le ha sido de gran utilidad su capacidad para, desde su independencia personal, ser percibido como el personaje capaz de cohesionar “todas las almas” que confluyen en la Marea Atlántica.

Aunque está ilusionado y lo disfruta, el “alcalde inesperado” no tiene apego al cargo. Lo dicen quienes mejor le conocen y sus colaboradores más directos. Lo de “recuncar” se lo pensó bastante, por los sacrificios de todo tipo, y sobre todo familiares, que comporta ocupar el despacho de la alcaldía. Si al final da el paso de presentarse a la reelección es por el convencimiento de que echarse a un lado comprometería la continuidad del proyecto de cambio profundo en la gestión municipal que encarna la Marea. Al parecer, es lo que dicen los estudios demoscópicos: Ferreiro, por su grado de conocimiento y valoración que de su labor hacen los coruñeses, aporta el plus que puede garantizarle a su grupo la mayoría suficiente para seguir gobernando. Que se lo pregunten a Beatriz Mato y al PP…

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