La última lección del maestro

Es una imagen sobrecogedora. Encoge el alma. Quienes han tenido el privilegio de contemplarla de cerca, en el Centro Galicia de Buenos Aires, apenas pudieron contener la emoción. Muchos sollozaron, otros se echaron a llorar, tal es su fuerza expresiva. Imposible no reaccionar ante contundencia del mensaje que transmite la obra de Castelao que rinde homenaje a los miles de maestros republicanos represaliados por el franquismo.

“A derradeira leición do mestre” (“la última lección del maestro”) podrá verse a finales de este año en la Cidade da Cultura, en Santiago, en el marco de una exposición homenaje al autor de “Sempre en Galicia” que está preparando la Xunta. El óleo, de dos metros de alto por ciento treinta centímetros de ancho, está basado en la conocida estampa número seis del álbum “Galicia Mártir”, en la que se ve a dos muchachos doliéndose por la muerte de su maestro.

Castelao creó la monumental obra –por algunos considerada una especie de “Gernika” gallego- como contribución al homenaje que la colectividad gallega de Argentina rindió en 1945 a Alexandre Bóveda, intelectual galleguista fusilado al comienzo de la Guerra Civil en Pontevedra. Al parecer, fue un encargo del Centro Ourensano de Buenos Aires, posteriormente integrado en el Centro Galicia, que ahora lo cede por seis meses para que pueda ser contemplado en Compostela por los miles y miles de gallegos que sabíamos de su existencia por fotografías e ilustraciones pero que, de no ser por la muestra que se está preparando, nunca tendríamos ocasión de ver una pieza tan representativa de la “memoria histórica” de este país.

Destacados personajes del ámbito cultural y artístico –entre ellos, nada menos que Alonso Montero o Quintana Martelo, presidente de la Academia Galega de Belas Artes- proponen que se negocie con el gobierno argentino que el lienzo de Castelao se quede para siempre en Galicia. En el campo del nacionalismo, muchos parecen estar a favor (el semanario “Sermos Galiza” se pronunció en un editorial). Otros, como el escritor Manuel Rivas, son partidarios de que el legado del artista y político rianxeiro siga siendo custodiado, como hasta hora, por los herederos de la diáspora gallega. Creen injusto privarles de ese tesoro, como de otros muchos que han sabido conservar ejemplarmente.

El Gobierno gallego prefiere mantenerse al margen de la controversia. No quiere alimentarla y mucho menos posicionarse. Su objetivo ahora es que la muestra sobre Castelao, que incluirá “A derradeira leición do mestre”, esté a la altura de las expectativas que ya está levantando. El conselleiro de Cultura cerró la cesión temporal del cuadro con ocasión de la asistencia a la feira del libro de Buenos Aires y por ahora no se plantea ir más lejos. En San Caetano están preocupados, sin embargo, por la situación en que puede quedar el valioso patrimonio del Centro Galicia de la capital argentina, entidad al borde de la quiebra y en riesgo de liquidación, si no se encuentra alguna fórmula que le permita subsistir aunque sea en precario. Seguro que a Feijoo no le disgustaría que un inversor español evitase la ruina. Sería un mal menor. Que el centro deje de ser “gallego” parece ya inevitable.

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