Ahora, a por la candidatura unitaria

Los convocantes de la manifestación unitaria de 25-X están exultantes. Creen haber conseguido un éxito histórico porque, más allá de un nivel de participación que sin batir ningún récord fue muy considerable, lograron que tomaran parte en la movilización, junto a personas sin adscripción partidaria, celosas de su independencia, organizaciones políticas, sindicales y sociales de engranaje estatal que, sin ser ni considerase nacionalistas, asumen históricamente el “hecho nacional” gallego. Y de eso no había precedentes. Por eso, se habla de hito. La satisfacción vendría dada también, y sobre todo, por el ambiente que reinó en el seno de la marcha, un clima de distensión y cordialidad -rayana en la camaradería- entre los dirigentes y colectivos que hasta hace poco compartían la casa común del frentismo, pero que, tras la traumática asamblea del mercado de Amio, acabaron distanciados, enfrentados y haciendo cada cual la guerra por su cuenta.

El grupo de intelectuales encabezado por Suso de Toro da por cumplida su misión, eso sí, no sin antes dejar constancia de que el que se podría denominar “espíritu del 25 de julio” tiene que servir para alumbrar, de aquí a las elecciones generales, una candidatura unitaria de todos los partidos y movimientos políticos que comparten la idea de que Galicia es una nación y que debe tener voz propia en el Congreso de los Diputados. La plataforma no puede llevar el nombre de “bloque” ni de “marea”. Y ha de ser abierta e inclusiva, sin sectarismos, dicen los promotores de “A Nación Galega”, a manera de aviso a navegantes.

Los que hay que a partir de las buenas vibraciones registradas en la marcha confluyente del día grande de Galicia en Compostela intuyen que se empiezan a dar las condiciones para intentar la recomposición del nacionalismo organizado. Un objetivo que a día de hoy hasta a los más optimistas se les antoja inalcanzable y que, sin embargo, seguramente no parecería tan utópico si llega a cristalizar la lista “nacional” gallega para la próxima cita con las urnas. Unos y otros insisten en que están por el frente electoral unitario, que pondrán de su parte lo que sea necesario para lograr un objetivo que se considera estratégico, que por ellos no va a quedar; ahora bien, cada cosa a su tiempo, porque para llegar a la meta con éxito hay que ir cubriendo las sucesivas etapas, sin saltarse ninguna.

En los últimos días los actores principales del nacionalismo gallego dejaron claro que en ningún caso aceptan confluir con la marca “Podemos”, aunque asumen que competir con ella les incomoda, por la afinidad que advierten en un objetivo compartido, que es la revisión a fondo del pacto constitucional de 1978 para alumbrar un nuevo sistema político, en el que se reconozca de verdad la plurinacionalidad de España. A los más nacionalistas tampoco les atrae “Ahora en común”, la plaforma de izquierda rupturista alternativa al partido de Pablo Iglesias, si bien los tres alcaldes de las mareas no la veían de entrada con malos ojos y hasta el de Ferrol, Jorge Suárez, apareció inicialmente entre sus impulsores.

El Benegá mueve ficha asumiendo lo que considera un mandato del 25-X. Anuncia contactos con representantes de las fuerzas políticas y las organizaciones sociales y cívicas que se apuntaron a la convocatoria unitaria del Día Nacional de Galicia y las que indirectamente la apoyaron. Xavier Vence parece convencido de que el horno está para bollos y de que es a su grupo, como principal referente del nacionalismo, a quien corresponde animar un proceso para el que ya se inició la cuenta atrás. A falta de menos de cuatro meses para el final de la legislatura, no va a sobrar tiempo, aunque todos recuerdan que AGE se presentó a las autonómicas del 2012 apurando al máximo el plazo legal y dio la campanada. Lo que habrá que ver, como siempre, es si la Upegá está por la labor de juntarse y revolverse con algunos de sus, aún hoy, enemigos más íntimos.

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