AGE, ¿un proyecto en descomposición?

Alternativa Galega de Esquerda está tocada del ala. Lo admiten en privado varios de los socios, tanto los grandes como sobre todo los más pequeños. Pase lo que pase de aquí a las elecciones europeas, la coalición difícilmente llegará hasta las municipales del año que viene con su configuración actual. A partir de la ya insalvable fractura interna de Anova, habrá significativas deserciones colectivas, unas ya cantadas y otras que se están larvando, que difícilmente se verán compensadas por las nuevas incorporaciones y que pueden suponer una notable sangría de apoyos electorales al transmitir a la ciudadanía una negativa imagen de endémica crisis interna y por tanto de descomposición del innovador proyecto político que encarnaba la “Siryza” gallega.

Algunos de los grupos minoritarios, léase en este caso Equo y los Ecosocialistas, se quejan de que no se está contando para nada con ellos a la hora de decidir sobre la fórmula con la que la coalición rupturista se presentará ante el electorado el próximo 25 de mayo. Dicen que Anova y Esquerda Unida se han apropiado indebidamente de la marca AGE, como si fuera de suya, y que no deberían dar por sentado que lo que ellos decidan irá a misa, que la estrategia habría que discutirla entre todos. Van incluso más lejos al advertir que si finalmente a las europeas no van juntos todos los que están en esta aventura, se debería prescindir de unas siglas que encarnan un proyecto creado para actuar unicamente en el ámbito autonómico.

También la Fronte Popular Galega (FPG) reclama vela en este entierro. Su histórico líder, Mariano Abalo, lo podría decir más alto pero no más claro. La parte sustancial de la crisis de identidad de AGE se solucionaría si los dirigentes de Anova partidarios de no repetir el acuerdo federal con Izquierda Unida reconocieran que echan de menos la filosofía programática y estratégica del Bloque, que están incómodos y que en el fondo desearían regresar a la casa de la que se fueron por un impulso erróneo. Para Abalo, hay gente en el entorno de Beiras, la que lleva años viviendo de parasitar su figura, que no ha entendido de qué va esto. Se subieron al tren equivocado, porque en realidad ellos no quieren ir en la dirección en la que avanza AGE.

Mientras tanto, en Esquerda Unida-IU están a la expectativa y, lógicamente, un tanto desconcertados. Aseguran tener los brazos abiertos para quienes quieran compartir con ellos una plataforma de la izquierda plural y federalista para concurrir a las urnas del 25 de mayo. Por tener, ya tienen designados a “sus” candidatos gallegos al tiempo que trabajan en el documento programático, abiertos a las aportaciones de todos los sectores sociales, sindicales, culturales, etc, que creen en una Europa alternativa a la dominada por los mercados. Los de Yolanda Díaz, pocos pero bastante bien avenidos, están muy cómodos, en su sitio, donde siempre quisieron instalarse. Son los otros los que se tienen que aclarar y decidir de una vez si el instrumento AGE les sigue siendo útil o ya no.

Hace ya algún tiempo que estas marejadas se dejan notar en el grupo parlamentario de AGE. Desde la salida de Carmen Iglesias al grupo mixto, ya nada ha sido como antes. Y a la gente de Anova le cuesta centrarse en el trabajo diario, pendientes como están de sus cuitas orgánicas. Al propio Beiras se le ve descolocado y por momentos abrumado ante el enorme eco que incluso en medios que no se pueden considerar hostiles está teniendo un debate que se realimenta sin parar con la leña dialéctica de unos y otros.

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